Covid-19

Covid-19: puertas cerradas, ventanas abiertas

No cabe duda de que la situación que estamos viviendo está cambiando nuestras rutinas, las que hasta ahora considerábamos normales.

Como dice el título del artículo, se han cerrado muchas puertas que hasta hace pocos días teníamos abiertas de par en par: la de salida de nuestros hogares, la de entrada a nuestros puestos de trabajo, a nuestros centros de ocio, comercios, centros educativos, etc.

Esto nos ha obligado a buscar alternativas que nos permitan seguir adelante, intentando mantener cierta normalidad y sin poner en riesgo todo aquello que hemos conseguido hasta ahora: la salud de nuestra economía, la de nuestras empresas, la educación de nuestros hijos, nuestra buena forma física (quien la tuviera o tuviese…).

Sin embargo, también nos ha permitido valorar otro tipo de cosas que habíamos olvidado y que esta circunstancia nos ha permitido retomar: antiguas aficiones (tocar la guitarra, cocinar, hacer punto de cruz, ordenar fotografías, …), ver a nuestros vecinos por la ventana y saludarles, pasar más tiempo (mucho más tiempo) con los pequeños de la casa, etc.

Hemos abierto ventanas que teníamos cerradas y que ahora nos ofrecen soplos de aire fresco que casi habíamos olvidado. Y mira por donde, resulta que alguno de esos soplos de aire, hasta nos gustan e igual van a quedarse por aquí más tiempo del previsto.

Y anda que no nos lo han dicho veces los expertos en estas cuestiones: “hay que tener aficiones que te ayuden a desconectar”, “hay que socializar más con las personas cercanas”, “hay que pasar más tiempo con los niños”, … pues por si no querías sopa… dos tazas!

En el mundo empresarial y más concretamente en la Gestión de Personas ha ocurrido algo similar.
Por diversos motivos muchas empresas no se han subido al carro de muchos aspectos de la innovación y la transformación digital y han seguido entrando y saliendo por las puertas de siempre, sin abrir esas ventanas que ahora les permitirían respirar mejor.

Herramientas como el portal del empleado, las plataformas de gestión en la nube, la externalización de ciertas tareas no estratégicas para el negocio, el acceso a portales de formación on-line, las herramientas de digitalización de documentos, etc., son recomendables ahora más que nunca.

El uso de herramientas cloud que permitan la interacción remota de gestores, trabajadores y candidatos (selección, formación, gestión por competencias, onboarding, gestión de entradas/salidas, etc.) también es una ventaja competitiva en el mercado y nos permite optimizar nuestros procesos de gestión.

Es condición ya imprescindible el poder ofrecer las herramientas necesarias para poder desempeñar nuestra labor de forma remota; empezando por disponer de una conexión razonablemente rápida, pasando por las plataformas de videoconferencia y acabando con todas aquellas herramientas de última generación en la gestión de Personas que cada empresa pueda necesitar. Y si vamos más allá, incluso es necesario adaptar los procesos a la nueva situación; por ejemplo, ya no tiene sentido el trasiego de papeles, el presentismo desmedido ni la obligación de “disfrutar” de atascos interminables o decenas de kilómetros de desplazamiento diario.

La buena noticia es que la oferta en el mercado actual permite elegir la opción que mejor se adecúe a nuestras necesidades de negocio y que todavía estamos a tiempo de solucionar esa “carencia de ventanas”.

Al igual que ocurre con nuestros nuevos hábitos caseros, también estas herramientas y métodos de trabajo han llegado para quedarse durante mucho tiempo. Y eso que los expertos llevaban mucho tiempo diciéndolo, pero hemos tenido que sufrir una pandemia para evidenciarlo.

¿Va a cambiar nuestra forma de hacer las cosas? ¿Volveremos alguna vez a la situación anterior? ¿Tendremos que adaptarnos a los cambios para convivir con ellos mucho tiempo? Pues creo que la respuesta es clara…
La adaptación al cambio ha sido siempre un factor que ha marcado la diferencia en todos los ámbitos de la vida durante toda la Historia de la Humanidad, sobre todo en situaciones excepcionales como la que estamos viviendo; ahora no va a ser menos. Renovarse o morir…

Olvídate de las puertas. Abre nuevas ventanas. Y si alguna de las puertas se vuelve abrir y funcionaba de forma óptima, estupendo, pero no esperes a que la solución se presente sola.

Una pregunta final: ¿la tecnología puede sustituir el trato cercano y personal? Pienso que no, ya que la tecnología es un medio, no un fin, pero es imprescindible contar con ella para aprovechar mejor el tiempo y ser más eficientes y productivos.

Pues eso…
Venga, seguid con el punto de cruz…

Javier Casta
Business Development Manager